Tenis histórico


Por Roberto Andersen

1919: Zenzo Shimidzu
Un japonés endiablado en el BAC

P
ara cumplir un compromiso comercial, en 1919 llegó a Buenos Aires un joven japonés de calificada graduación ecuménica en el deporte. Cultivaba el tenis y se llamaba Zenzo Shimidzu. El tiempo -supremo decantador- ha dejado en el olvido muchos episodios que contribuyeron al enriquecimiento de nuestro tenis. Extraemos del cono de los recuerdos uno de ellos para memorar su figura y también para elogiar el acierto de los dirigentes del Belgrano Athletic Club, que decidieron, con motivo de su presencia, organizar un certamen fuera del calendario pero sin atisbos de exhibición.

Se invitó al célebre tenista a competir en un campeonato con la participación de los mejores jugadores del país. El concursante extranjero, luego de dominar con amplitud a sus ocasionales rivales en las primeras rondas, enfrentó en las semifinales a un representante argentino de Copa Davis, Alfredo “Chiquito” Villegas, buen exponente en la aplicación de voleas ganadoras y de potente saque, por lo que en todo el cotejo avanzó a la red. Esta propuesta permitió a su adversario desarrollar la rica gama de recursos de que era poseedor, basada fundamentalmente en los efectos que imprimía a sus golpes.

Lo que más sedujo fue el pase que dejaba desairado a Villegas, cuando éste lo presionaba con su eficiente servicio buscando la definición en la media cancha. También procuró réplicas forzadas al aplicar su potente drive dirigido hacia las laterales o cruzado y profundo. Pero en casi todo el partido “Chiquito” parecía encontrarse en la tierra de nadie. El jugador nipón, en varias ocasiones, lo pasó colocando el tiro ganador con la pelota cruzando fuera del poste sostén de la red para -siguiendo la parábola geométricamente- colocarla, metros más lejos, dentro del court... Una jugada de alta gama en todos los tiempos. Ese tenis se vio en 1919 y el Belgrano Athletic posibilitó que, por primera vez en el país, un tenista de supremo nivel compitiera entre nosotros. Shimidzu se llevó la copa luego de superar en cotejo final a Lionel Knight.

Dos años después, en la edición 1921 de la Copa Davis, la final fue entre los Estados Unidos y Japón. En uno de los individuales se midieron William Tilden y Shimidzu. En el cuarto set, el campeón estadounidense pasó momentos difíciles. Estuvo a dos tantos de perder el partido. En un cambio de lado manifestó al capitán de su equipo (Norris Williams) que no encontraba la fórmula para contrarrestar la endiablada parábola que el japonés imprimía a la pelota. La clave se la proporcionó su consultado: consistió en atraer constantemente a la red a su adversario, evitando así los envíos largos, que, con notables efectos disparaba Shimidzu de ambos lados. Acertada táctica, pues Tilden terminó ganando en el quinto set, por 5-7, 4-6, 7-5, 6-2 y 6-1.


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Coautor tetralogía de libros Historia del tenis en la Argentina, trabajó en el diario Buenos Aires Herald, en Radio Nacional (con el programa Tenis Mundial), etc.

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