Tenis histórico


Por Eduardo Puppo

El Torneo de Maestros, con gran protagonismo argentino
Un objetivo superior: ser “Masters”

Son los ocho más fuertes del año. Los que demostraron, durante cada larga y desgastadora temporada, ser los de mejor rendimiento y resistencia. El premio: jugar la “Masters Cup” (el Masters) y quedar para siempre en la historia mayor del tenis. Y 2003 será recordado por los argentinos especialmente, ya que representó el regreso nuestros representantes a ese grupo distinguido, después de 20 años: en 1983 José Luis Clerc cayó en el Madison de Nueva York con el español José Higueras en la primera rueda y cerró un ciclo que recién vio la luz otra vez dos décadas más tarde, con infinidad de cambios en el entorno, los premios, la dirigencia, lo mediático y de la mano de David Nalbandian y Guillermo Coria. Pero antes hay una historia.

Todo comenzó en 1970 con la versión inaugural, en el Metropolitan Gymnasium de Tokio, donde viajaron seis jugadores: Stan Smith, Rod Laver, Ken Rosewall, Arthur Ashe, Zeljko Franulovic y Jan Kodes. En realidad, el sexto clasificado era Cliff Richey, pero se enfermó unas horas antes y no pudo viajar. El que le seguía, el australiano John Newcombe, se encontraba lejos del lugar y por eso Kodes, que estaba en Japón para jugar sólo dobles, entró también en el singles. El sistema fue todos contra todos (round robin, que luego variaría según los dirigentes de turno), con la aplicación del tie-break cuando se llegaba a 5 iguales, al tratarse de un torneo de exhibición. El estadounidense Smith se quedó con el premio mayor, ganando cuatro partidos y perdiendo uno. Y esa derrota inició una cadena de dudas sobre la forma de juego.

La segunda edición se realizó en París, en el estadio Pierre De Coubertin y con siete participantes ya que variaron las reglas y junto a los seis mejores jugaba también un tenista local, elegido por los organizadores. Le tocó a Pierre Barthes, por entonces el mejor francés. El título quedó para el rumano Ilie Nastase que, a los 25 años, apenas había salido de su país para competir y tenía como antecedentes más importantes la final de Roland Garros y de la Copa Davis. Pero mostró su calidad y su romance con el Masters, que ganaría tres veces consecutivas y cuatro alternadas.

En 1972 se dejó de lado el round robin general para dividirlo en dos grupos de ocho jugadores y los dos primeros de cada zona pasaban a las semifinales (el primero de uno enfrentaba al segundo del otro y viceversa). La sede fue el Palau Blau-Grana de Barcelona, sobre cancha rápida, y la victoria de Nastase fue otra vez sin perder partidos, venciendo a Smith en cinco sets en la final. En 1973 se mantuvo la fórmula de juego (que cambiaría recién en 1982) y el rumano, si bien cayó en un encuentro (con Tom Gorman), se hizo un nuevo camino hasta otra final donde superó en cuatro sets al holandés Tom Okker, en el Hynes Auditorium de Boston, sobre carpeta.

Por primera hasta entonces el Masters salió del encierro y se jugó al aire libre. Fue en 1974, cuando Guillermo Vilas explotó en el césped del Kooyong Club de Melbourne, Australia, entre el 10 y 15 de diciembre. Vilas había ganado el Grand Prix en forma sorpresiva y no muchos lo tenían en cuenta sobre esa superficie. Pero el argentino tomó con extrema responsabilidad su gran ocasión, viajó bastante tiempo antes para adaptarse a las canchas y al extremo calor. Terminó invicto venciendo a Nastase en la final. El rumano volvió al triunfo en el '75 (Estocolmo), donde Vilas derrotó en las preliminares a Solomon, a Ramírez y a Borg, pero no pudo con Nastase en semifinales; y el español Manuel Orantes se quedó con el título en Houston del '76. Vilas también llegó a semis perdiendo un maratónico encuentro con el polaco Wojtek Fibak (ver columna Juan José Moro).

En 1977 el Masters se instaló en “su” casa por muchísimos años, el Madison Square Garden en Nueva York, pero confirmó en los hechos el defecto del round robin. Vilas, que llegaba como favorito luego de una temporada que no es necesario recordar, ganando otra vez el Grand Prix, venció a Orantes y a Connors en el round robin (al estadounidense por 6-4, 3-6 y 7-5, con 18.590 espectadores, récord en ese escenario para el tenis, siendo considerado uno de los grandes partidos de la historia); y Borg hizo lo propio con Ramírez y Roscoe Tanner. Pero ninguno de los dos se presentó el tercer día. Vilas debía enfrentar a Dibbs pero prefirió descansar para recomponerse de un dolor en un pie y Borg, que tenía a Gottfried como rival, se dio cuenta que podía evitar, al perder el punto, a Connors en semifinales...
En 1978 desistieron Vilas y Borg y sus plazas fueron ocupadas por el italiano Corrado Barazzutti y el estadounidense Arthur Ashe. Para colmo, Connors abandonó en su segundo encuentro aduciendo una lesión en su pie izquierdo. Por eso, la novena edición del Masters tuvo una definición insólita para el momento: el novato de 19 años John McEnroe y el veterano Ashe, de treinta y cinco, quien ya estaba en el declive de su carrera. Lo curioso fue que ambos se midieron el primer día con fácil victoria para “Supermac” por 6-3 y 6-1 y nuevamente en la final, donde Ashe tuvo un match point a favor en el tercer set antes de perder.

En el '79 Borg lo hizo simple contra Vitas Gerulaitis en la definición y Vilas venció al finalista el día inicial pero no clasificó al caer con McEnroe y con Solomon. En el '80 se produjo un hecho histórico para nuestro tenis: dos argentinos, Vilas y Clerc, estuvieron entre los ocho. No les fue bien: el primero perdió con Connors e Ivan Lendl y el segundo con Gene Mayer y Borg. Pero nuevamente se registró un tema reglamentario que rozó el bochorno (ver el “round robin”). En el '81 volvieron a participar Vilas y Clerc pero tampoco alcanzaron la clasificación para semifinales. Vilas derrotó a su compatriota en el debut (6-1 y 7-5) pero cedió con Lendl y con Gerulaitis; Clerc no pudo con éste y no se presentó a jugar con Lendl. Borg no viajó y su lugar lo ocupó Gerulaitis, quien a pesar de entrar a última hora estuvo a un punto de ganarle la final a Lendl.

A partir de 1982, y durante tres temporadas, se optó por 12 jugadores y a eliminación directa: ocho jugaban primera rueda y los otros cuatro, los mejores del ranking, entraban en acción en cuartos de final. En la siguiente edición se produjo la despedida de “Batata” en ese certamen, cuando fue eliminado por el español José Higueras. En 1985 el cuadro volvió a variar: 16 jugadores, con triunfo de Lendl. Pero al no cumplir con su carácter de exclusivo en el '86 regresó al round robin de ocho, a pesar de las críticas. Tratando de no repetir el escándalo “Connors-Lendl '80”, los organizadores pretendieron sortear los lugares de semifinales, pero no sirvió de mucho.

Una memorable final se jugó en el '88, recordada también por el último punto: en el tie-break del quinto set, luego de un peloteo tremendo, la pelota del alemán Boris Becker tocó la red y cayó dócilmente del lado de Lendl, quien estaba atento y agazapado en el fondo de la cancha... En el '89 el tenis masculino se despidió del Madison. El sueco Stefan Edberg, prolijo y punzante, pudo con todos. Fue también la última vez que un argentino llegaba hasta allí en individuales, antes de la segunda explosión: Alberto “Luli” Mancini, noveno, viajó como suplente. No jugó, pero si realizó una exhibición de lujo, junto a Gerulaitis, ante Nastase y Manolo Santana.

La “troupe” se corrió hasta Frankfurt hasta 1995. Dominaron Agassi, Sampras y Becker. En la edición '94 se vivió un hecho muy diferente al de Lendl en el '80: Becker podía sacarse del camino a Sampras perdiendo deliberadamente su partido final del round robin frente a Edberg, pero su orgullo pudo más y derrotó al sueco. Entonces Sampras lo esperó en el último encuentro y le ganó. Nuevo cambio de casa: entre 1996 y 1999 se disputó en Hannover, Alemania, y el poder de Sampras sólo se empañó con una sorpresiva final española en el '98, entre Alex Corretja y Carlos Moyá, ganada por el primero tras ir dos sets abajo. Dos de los participantes, Agassi y el chileno Marcelo Ríos, se retiraron luego del primer día por lesiones y fueron reemplazados por Greg Rusedski y Albert Costa. Sampras, quien terminaba invicto en su zona, fue víctima de un Corretja iluminado en las semifinales.

Con la creación de la Masters Cup -en un armonioso acuerdo entre ATP, los Grand Slams y la FIT- en 2000 la ciudad de Lisboa fue testigo del triunfo del brasileño Gustavo Kuerten, quien además consiguió allí los puntos que le faltaban para ser el número uno del mundo. Luego fue el turno de Sydney y la gloria para el local Lleyton Hewitt, que repitió en Shanghai 2002, tras una apretadísima final de cinco sets contra el español Juan Carlos Ferrero.

Entre 2003 y 2004 el suizo Roger Federer no tuvo freno alguno y se llevó, en Houston (segunda plaza al aire libre en 33 años) los dos títulos. En 2005 se produjo el “copamiento” argentino en Shanghai con cinco representantes: Nalbandian, Coria, Gaudio y Puerta. El primero se encargó de dejar la segunda marca de los nuestros: le ganó la final a Federer en cinco sets. El unquillense no se sostuvo en 2006, cuando Federer y Ljubicic le ganaron en el round robin, aunque por diferencia de games pasó a las semifinales donde ya no avanzó, perdiendo con el estadounidense James Blake por 6-4 y 6-1. El título fue para Federer, quien apabulló al moreno por 6-0, 6-3 y 6-4. Y la irrupción del tandilense Juan Martín Del Potro en 2008 le alcanzó para estar entre los ocho reyes, otra vez en Shanghai, aunque una molestia física no lo dejó actuar a pleno perdiendo en el round robin contra Novak Djokovic y Nikolay Davydenko. Esta es la historia... Y sólo siete argentinos, en singles caballeros, formaban parte de ella hasta cerrada la temporada 2010.


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Coautor tetralogía de libros Historia del tenis en la Argentina, analista de tenis de CNN en español, director Tenniscom.com, director de prensa Copa Claro, Copa Peugeot Argentina, Peugeot Green Tennis Cup, etc.

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