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Creación del Salón de la Fama del Tenis Argentino

El 2 de septiembre del 2011, en su 90° aniversario, la Asociación Argentina de Tenis anunció la creación del Salón de la Fama del tenis argentino.

Con la misión de honrar a las personas con logros notables e intachable trayectoria dentro del tenis argentino, reconocidas dentro del ambiente, dignas de ser recordadas históricamente, el Salón de la Fama, en su implementación, reconocerá en forma directa e instantánea a alrededor de 180 jugadores.

Basado en la investigación del libro Historia del Tenis en la Argentina (en edición), según trabajos de los periodistas Roberto Andersen y Eduardo Puppo, a la vez autor del proyecto, todos los nombres de los reconocidos serán expuestos en la sede de la AAT, en donde se detallarán, además, con los logros de cada persona.

"Estamos muy entusiasmados con esta iniciativa. Es un trabajo profundo, de mucha investigación, y que la AAT pone en marcha con motivo de su aniversario 90°. Nuestra misión como entidad es la de promover y desarrollar el tenis en todo el país. Con el Salón de la Fama del tenis argentino estamos yendo un paso más allá: reconocer a todos los que, con sus logros y su servicio en el tenis, engrandecen este deporte y lo hacen crecer. Esas personas merecían este reconocimiento, y hoy estamos en posición de poder hacerlo con esta iniciativa", señaló Arturo Grimaldi, presidente de la Asociación Argentina de Tenis.

Con el aval de la Federación Internacional de Tenis

El pasado 2 de septiembre, fecha oficial de los 90 años de la Asociación Argentina de Tenis y del anuncio de la puesta en marcha del Salón de la Fama del Tenis Argentino, la Federación Internacional de Tenis saludó la creación de esta iniciativa.

Mediante nota formal firmada por su presidente Francesco Ricci Bitti, remitida a la AAT, así lo expresaba:

La Argentina tiene una larga y exitosa historia en tenis, con la Asociación Argentina de Tenis creada en 1921 y unida a la Federación Internacional de Tenis desde 1923.

Con campeones de Grand Slam como Guillermo Vilas, Gabriela Sabatini, Gastón Gaudio y Juan Martín del Potro y otros grandes jugadores como José Luis Clerc, David Nalbandian, Paola Suárez y Gisela Dulko, entre otros enormes talentos históricos, el tenis argentino tiene mucho por celebrar y honrar, incluyendo su desempeño en las competencias por equipo de la ITF, Copa Davis y Fed Cup.

Creemos que el Salón de la Fama del Tenis Argentino es una iniciativa fantástica y será una agregado exitoso al legado deportivo de este gran país.

Francesco Ricci Bitti
Presidente de la Federación Internacional de Tenis

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HOMENAJE AL TENIS FEMENINO
SALON DE LA FAMA DEL TENIS ARGENTINO
Asociación Argentina de Tenis - 2012

En el marco del mes internacional de la mujer - Perfil Solidario: espacio de difusión de FACEC (Fundación cáncer de mama)

Las categorías del Salón de la Fama:

SALON DE LA FAMA DEL TENIS ARGENTINO

Promovidos en forma directa

Categoría Jugador - Salón de la Fama/PLATINO - De incorporación directa

-Campeones de Grand Slam singles, Copa Davis y Copa Fed
-Número uno del mundo singles

-Platino Diamante

Gabriela Sabatini

-Platino Honorario

Norma Baylon

Categoría Jugador - Salón de la Fama/ORO - De incorporación directa

-Jugadoras de Copa Fed
-Jugadores de Copa Davis
-Campeones de Grand Slam dobles y Masters singles y dobles
-Jugadores top ten mundiales en profesionales, singles y dobles
-Número uno del país a fin de temporada singles y dobles (era amateur y profesional)
-Número uno del mundo dobles (damas, caballeros, mixto)
-Medallistas Juegos Olímpicos (oro, bronce, plata)

Miss Chawner
Winnifred Boadle
Maud Jacobs (Mrs J. O. Anderson)
Dorothy Boadle
Florence "Sissy" Fraser
Catalina Mackenzie
Inés Anderson
Julieta Ezcurra
María Turnbull de Rendtorff
Analía Obarrio de Aguirre
Mónica Ricketts
María Elena Bushell
Leonilda Giusti
Denise Rutherford de Zappa
Felisa Piédrola de Zappa
María Luisa Terán de Weiss
Elena Lehmann
Edda Buding
June Hanson
Margarita Zavalía Bunge

Jugadoras Copa Fed
Posición de aparición histórica y año de su debut

1-Norma Baylon - 1964
2-Ana María Bocio - 1964
3-Nora Somoza 1965
4-Graciela Morán - 1966
5-Raquel Giscafré - 1966
6-Inés Roget - 1971
7-Beatriz Araujo - 1972
8-Elvira Weisenberger - 1973
9-Viviana González Locicero - 1976
10-Ivanna Madruga - 1978
11-Claudia Casabianca - 1978
12-Emilse Raponi de Longo - 1979
13-Adriana Villagrán - 1979
14-Liliana Giussani - 1980
15-Gabriela Sabatini - 1984
16-Mercedez Paz - 1985
17-Bettina Fulco - 1987
18-Cristina Tessi - 1988
19-Patricia Tarabini - 1989
20-Florencia Labat - 1989
21-Inés Gorrochategui - 1990
22-Paola Suárez - 1996
23-Mariana Díaz Oliva - 1997
24-Laura Montalvo - 1997
25-María José Gaidano - 1997
26-Celeste Contín - 1998
27-Erica Krauth - 1998
28-María Emilia Salerni - 2000
29-Gisela Dulko - 2000
30-Clarisa Fernández - 2001
31-Natalia Garbellotto - 2003
32-Natalia Gussoni - 2003
33-María José Argeri - 2006
34-Jorgelina Cravero - 2007
35-Betina Jozami - 2007
36-María Irigoyen - 2008
37-Aranza Salut - 2009
39-Paula Ormaechea - 2009
40-Mailén Auroux - 2010
41-Florencia Molinero - 2011

Nº 1 del mundo dobles

Paola Suárez
Gisela Dulko

Medallistas olímpicos

Plata: Gabriela Sabatini - Seúl 1988
Bronce: Paola Suárez y Patricia Tarabini - Atenas 2004

Categoría Jugador - Salón de la Fama/PLATA - De incorporación directa

-Jugadores convocados a equipos de Copa Davis y Copa Fed (que no jugaron puntos oficiales)
-Nº 1 del país temporales (que no culminaron el año en esa posición)
-Finalistas Grand Slam y Masters (singles, dobles, mixtos)
-Campeones de torneos ATP o WTA (no Grand Slams) en singles y dobles
-Capitán no jugador Copa Davis y Copa Fed (mayor cantidad de series)

Ana María Arias
Patricia Bianchi
Marta Fernández Ruiz
Vanina García Sokol
Soledad Esperón
Victoria Bosio
Vanesa Furlanetto

Categoría Salón de la Fama/ESTIMULO - De incorporación directa

-Campeones junior de Grand Slam (singles y dobles)
-Campeones del mundo junior (Federación Internacional de Tenis)
(Aquellos que no se encuentran en otras categorías dentro del profesionalismo)
Mariana Pérez Roldán
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SALON DE LA FAMA DEL TENIS ARGENTINO

Promovidos por elección (a definir primera entrega a fines de 2012)

Categorías Salón de la Fama/BRONCE - Sujetas a votación año a año

-Jugadores destacados de la era preprofesional y profesional (Nº 2 a Nº 10 del ranking argentino, singles y dobles)
-Representantes Juegos Olímpicos
-Campeones Juegos Panamericanos y Odesur
-Capitanes no jugadores de Copa Davis y Copa Fed
-Profesores, árbitros, coaches históricos
-Contribuyentes a la difusión del tenis argentino a nivel local e internacional
-Presidentes Asociación Argentina de Tenis por elección
-Dirigentes destacados de todos los tiempos
-Contribuyentes al crecimiento e innovación del tenis en la Argentina
-Campeones mundiales Seniors
-Campeones de tenis adaptado (silla ruedas, transplantados, ciegos, sordos, etc.)
-Otras a contemplar



Creación de la WTA

Temblores en el tenis femenino

Tras el Abierto de los Estados Unidos de 1970 las jugadoras de elite analizaron la faz económica preguntándose dónde estaban paradas. Un hecho concreto las movilizó: la australiana Margaret Smith Court, ganadora del Grand Slam esa temporada, había acreditado apenas un tercio de lo obtenido por el campeón de singles masculinos, su compatriota Ken Rosewall. Los organizadores de los torneos de esa época consideraban apropiada la diferencia, pero las tenistas no pensaban así.
Fue el 23 de septiembre de aquel año, a dos semanas de la final del Grand Slam neoyorquino, cuando las top decidieron cambiar la historia: a través de Gladys Medalie Heldman -quien las representaba, directora de la emblemática revista World Tennis, fallecida el 22 de junio de 2003- alzaron su voz firmando un convenio simbólico para jugar torneos paralelos. El primero de ellos tuvo 5.000 dólares en premios, puestos por la misma Heldman, y lograron organizar en total tres certámenes.
En represalia, la USTA (United States Tennis Association) impidió que las jugadoras de ese país pudieran participar de los Grand Slam y ser elegidas para los equipos de Copa Fed. El motivo fue la irreverencia expuesta hacia quienes dirigían el tenis en ese momento. Pero a las protagonistas no les importó y redoblaron la apuesta ya que en 1971 los torneos fueron 19. La USTA visualizó que no era conveniente chocar con las mejores tenistas del mundo y dio un paso atrás. En 1973 se produjo el hito que ratificó el triunfo de las mujeres en su lucha por la igualdad: la emprendedora estadounidense Billie Jean King le ganó la famosa “Batalla de los sexos” a Bobby Riggs, ex campeón de Wimbledon. Ese hecho representó el vía libre para la autonomía del tenis femenino creando la WTA (Women's Tennis Association) en el '73, con King como primera presidente y Martin Carmichael como CEO.
Inmediata y curiosamente, la USTA colocó a sus torneos en el calendario de la WTA, auspiciado en ese entonces por Virginia Slims. Y eso no fue todo: el Abierto de los Estados Unidos fue el primer torneo de la historia en otorgar la misma cantidad de dinero en premios a hombres y mujeres. Como consecuencia de esas variables el aumento del dinero para la campeona de singles varió de 3.000 a 25.000 dólares en apenas tres años. Y 33 ediciones más tarde, en 2006, por ejemplo, la rusa Maria Sharapova se llevó un cheque de 1.200.000 dólares por su triunfo en el singles damas en Nueva York.
La WTA velaba por los intereses del tenis femenino y se encargó de mejorar las condiciones en todos los aspectos. En 1978 no estuvieron de acuerdo con el dinero en premios que aportaría su principal auspiciante (Virginia Slims) y consiguieron el apoyo de la firma de cosméticos Avon, cuyo nombre tomó el circuito desde 1979. Fueron los “Avon Championships”, que clasificaba luego de una serie de torneos en el primer trimestre del año a las ocho mejores para un certamen final en el Madison Square Garden de Nueva York. Tres años antes ya existía un símil del Grand Prix masculino: el Colgate Series, que sumaba los puntos de todos los certámenes que jugaran las mujeres luego de los Avon, incluidos los Grand Slam, para desembocar en otro Masters final que tenía su sede en Palm Springs.
A King le sucedieron otras grandes del tenis para comandar la WTA: Chris Evert, Betty Stove y Martina Navratilova entre otras. El avance resultó tan grande que el circuito femenino fue considerado en varias ocasiones como más atractivo que el de hombres (en temporadas con duelos como el de Evert-Navratilova, Seles-Graf, Sabatini-Graf, etc.), llegando a jugarse cerca de 70 torneos por año. Todo esto, gracias a la gran revolución generada por un pequeño grupo de emprendedoras. (Más datos en “Evolución del tenis femenino mundial”).

La WITA original

El fin de semana del 14 y 15 de mayo de 1977 se creó en Roma la WITA (Women's International Tennis Association), con el firme propósito de defender los intereses de las jugadoras en los torneos fuera del territorio de los Estados Unidos, propagar el tenis femenino desde las bases y realizar una clasificación mundial que tuviera en cuenta todos los certámenes organizados profesionalmente y no únicamente los estadounidenses.
Las interesadas también propusieron generar un circuito especial con sedes en Latinoamérica y Europa. Tuvo la adhesión de 150 tenistas y una de las elegidas en el directorio fue la argentina Elvira Weisenberger, ocupando la presidencia, secundada por la uruguaya Fiorella Bonicelli como vice y la española Vicky Valdovinos como secretaria. Formaron parte del Consejo Directivo inicial la italiana Daniela Marzano, las francesas Brigitte Simon y Gail Lovera y la estadounidense Cendy Thomas, quedando como Director Ejecutivo el abogado italiano Dino Papale (ver nota Weisenberger).
Los países que apoyaron la reunión constitutiva -y la tenista o entidad que los representaría en adelante- fueron: Argentina (Susana Villaverde), Australia (ANTA), Bélgica (M. Gurdal), Checoslovaquia (M. Pinterova), Francia (G. Lovera), Hungría (E. Szabo), Italia (AIT), Japón (N. Sato), España (C. Perea), Nueva Zelanda (P. Elliott), República Federal Alemana (I. Riedel), Rumania (F. Mihai), Uruguay (F. Bonicelli), los Estados Unidos (C. Martínez, E. Dignam y C. Lane), Brasil (V. Cleto), Chile (S. Urroz), Dinamarca (H. Sparre); Indonesia (E. Nizarvan), Suiza (M. Simmen), Suecia (H. Anliot); Gran Bretaña (BWTA); Canadá (V. Komar y B. Brankoska) y Yugoslavia (M. Jausovec).
Para el ranking que armaría la WITA se dividieron los torneos en cuatro categorías, incluso incorporando las actuaciones en certámenes regidos por la WTA. La categoría AA: Wimbledon y Forest Hills; categoría A: los once torneos del circuito Virginia Slims, el Abierto de Australia, Roland Garros, Roma y Hamburgo; la categoría B: el circuito Exploit organizado por la WITA junto a Niza, Montecarlo, Bournemouth, Beckenam, Berlín, Edimburgo, Bastad, Indianapolis, Toronto, Atlanta, Phoenix, Perth, Johannesburgo, Malmoe, Capetown, Melbourne, Taormina, Kitzbuhel y la Dewar Cup; y la categoría C: los torneos del circuito Ellesse (llevado adelante también por la WITA) y otras 26 pruebas internacionales con menores premios en juego.
Se implementó que las tenistas que superaran las etapas previas, de clasificación, tuvieran 3 puntos de bonus en las categorías AA y A y 1 punto en las B y C; y las que vencieran a una ubicada en los primeros planos sumara 9 puntos extra (del 1 al 10); 6 puntos (del 11 al 20) y 3 puntos (del 21 al 30). Significó el puntapié inicial para que la WTA -con sede en San Francisco, Estados Unidos- reaccionara y cobijara -casi tres años más tarde- bajo un mismo manto a todas las jugadoras profesionales. En 1986 se varió la denominación y se utilizó WITA -con un logo modernizado- hasta 1989 inclusive. En el '90 rediseñaron nuevamente el logo y retomaron el nombre original de WTA.

© María Luz Marín - 2011



Historia

Evolución del tenis femenino mundial

El protagonismo femenino en el tenis tuvo que pasar innumerables contratiempos antes de convertirse en una próspera realidad. Si bien las damas ya competían en los primeros torneos que comenzaron a organizarse en todo el mundo, habitualmente sólo eran tomadas como actrices de segunda, como preámbulo de los partidos entre hombres. Un punto de inflexión fue en 1884, cuando los organizadores de Wimbledon -que para los caballeros se había lanzado en 1877- decidieron darle lugar a las mujeres, pero únicamente en individuales (los dobles y el mixto vendrían más tarde, en 1913).
El torneo londinense marcó el primer camino razonable para la evolución del tenis femenino. Esa primera experiencia tuvo como campeona a Maud Watson, que superó en la final a su hermana Lilian por 6-8, 6-3 y 6-3. Pero quien rompió con las acartonadas costumbres fue una adolescente británica que, a los 15 años y ocho meses, ganó en la “Catedral” del All England y al conquistar el título otras cuatro veces fue considerada como la primera “grande” del tenis. Su nombre: Charlotte “Lottie” Dod. Ella fue la encargada de terminar con el reinado de Maud Watson y jamás conoció la derrota en el césped inglés.
Un dato curioso de la época indica que Dod poseía una gran ventaja por ser tan precoz: tenía permitido utilizar falda corta, a diferencia de sus rivales quienes lucían los conocidos largos y pesados trajes. Junto a su figura se destacó también la de su compatriota Blanche Bingley, que ganó seis veces el torneo, ya que ambas despertaron el interés del público y sirvieron de mojón para que los organizadores consideraran un trato de mayor igualdad entre los sexos.
La técnica entre las damas también rompió barreras y cerca de 1910 surgió otra de las que marcaron tendencia: Dorothea Douglass, quien saltó a la fama con su apellido de casada, Lambert Chambers. Ganó siete veces Wimbledon y fue estrella pasados sus 41 años, cuando disputó la final de ese certamen contra la francesa Suzanne Lenglen. Esta, precisamente, fue quien tomó la posta de Douglass convirtiéndose en un verdadero mito del deporte mundial. La rebautizaron “La divina” y se caracterizaba por su potencia y su descomunal personalidad. Lenglen fue la primera gran jugadora mundial no británica de la historia.
En 1923 nació la primera competencia femenina por equipos: la Copa Wightman, reservada para equipos de los Estados Unidos y Gran Bretaña. Su creadora fue Hazel Hotchkiss Wightman, una ex gran campeona, ganadora de 17 títulos de Grand Slam (4 singles en el US Championships; 6 doble damas allí y 1 en Wimbledon; 6 doble mixto en su país; medalla dorada en los Juegos Olímpicos en doble damas y mixto, etc.). Se disputaban siete partidos (cinco singles y dos dobles) alternando la localia.
Luego, con el avance competitivo, fue reemplazada como torneo entre países por la Copa Federación (luego Copa Fed). Más adelante llegó -en los albores de los '30- la estadounidense Helen Wills, quien ganó Wimbledon 3 veces como soltera y 5 con su apellido de casada (Moody). También fue campeona en Forest Hills en 7 oportunidades y 4 en Roland Garros. La siguiente gran aparición fue otra estadounidense, Maureen Connolly, quien no sólo ganó títulos en forma constante sino que fue la primera mujer en conquistar el Grand Slam -los cuatro grandes torneos en un mismo año- en 1953. Tuvo la desgracia de fracturarse una pierna al caer de un caballo en 1954 y de allí en adelante su carrera sufrió serios problemas que culminaron con su muerte, en 1969.
Su compatriota Althea Gibson fue la primera jugadora negra en obtener un torneo mayor finalizando su carrera con dos títulos de Wimbledon, uno en Forest Hills y otro en Roland Garros, en 1957. A comienzos de los '60 los apellidos destacados fueron los de la brasileña María Esther Bueno (tres Wimbledon y cuatro Forest Hills) y la australiana Margaret Smith (luego señora de Court, segunda ganadora del Grand Slam, en 1970), grandes rivales durante años. Inmediatamente se les unió una mujer que sería la abanderada en la búsqueda de la igualdad deportiva en el tenis: la estadounidense Billie Jean King.
Como antecedente más cercano a los esfuerzos de King se recuerda la decisión, en 1947, de las jugadoras Pauline Betz (ganadora de Wimbledon) y Sara Cooke (de Forest Hills) de aceptar jugar exhibiciones por algunos pocos dólares (no más de 250 por partido según los registros). Fue un escalón muy importante porque representó un virtual paso al profesionalismo. Tres años después, en el '50, el conocido ex jugador y promotor Bobby Riggs -que ya había dado estocadas entre los hombres- tomó los servicios de las figuras Sussie Moran y Betz para exhibirlas en la previa de partidos entre caballeros. Esto fue una práctica habitual y dos de las mejores -Gibson y Karol Fageros- hasta sirvieron como “soporte” a los famosos Globetrotters, en 1958.
Otro promotor estadounidense, George MacCall, quien también tenía antecedentes organizando exhibiciones masculinas, contrató en 1967 a las mejores para participar de su Liga Nacional. Entre ellas estaban King, Francoise Durr, Ann Jones y Rosemarie Casals, con un cachet de 25.000 dólares por año para cada una. Pero en 1969, tras culminar el contrato que las unía a MacCall, las tenistas se vieron necesitadas de hacerse escuchar más fuerte. No soportaban que los premios en los grandes torneos fueran tan diferentes a los de los hombres.
King y Gladys Heldman formaron entonces un equipo sólido e histórico en la lucha por la igualdad. Iniciaron una verdadera guerra a los promotores que virtualmente las explotaban. Ese movimiento se denominó “Women's Lob”, comparándolo al Movimiento de Liberación Femenina de aquella época, conocido como “Women's Lib”, que, dicho sea de paso, también contaba con el apoyo de ellas. El primer paso lo dieron en 1970, cuando el promotor Jack Kramer organizó el torneo de Los Angeles con 50.000 dólares en premios para los hombres y 7.500 para las mujeres.
King y Heldman, indignadas, montaron un certamen paralelo en Houston, con la misma cantidad de dinero en premios. La Asociación de Tenis de los Estados Unidos (USTA) no admitió que las tenistas boicotearan la primera cita y decidió aplicar sanciones a quienes viajaran a Houston. Pero las pocas jugadoras que dudaban se inclinaron del lado de King y Heldman. Además, tenían una carta muy fuerte escondida: empresarios de la Philip Morris (que ya aportaba para el circuito Virginia Slims) y el presidente de la Asociación de Tenis de Texas, se reunieron en Houston con ocho de las jugadoras y su representante, Heldman, para decidir cómo ordenar semejante situación de rivalidad con el oficialismo.
Ellas exponían a los cuatro vientos que no querían recibir dinero a escondidas; no aceptaban el amateurismo marrón. No fue fácil para las partes armar una estrategia valedera pero finalmente decidieron que Heldman recibiría, por contrato, un honorario por su trabajo de una semana en ese certamen y que ella podía distribuir ese dinero como quisiera. Sólo las jugadoras participantes sabían que recibirían su porcentaje al repartir el total, blanqueándose de esa manera el origen de los dólares.
Muy pronto la USTA concretó su enojo sancionando a quienes habían jugado el torneo de King y Heldman. Según los dirigentes, las tenistas tendrían una multa económica y serían desalojadas del ranking mundial impidiendo de esa forma que jugaran la Copa Wightman, desde donde se obtenían los puntos para confeccionar las listas oficiales. Las sancionadas fueron King, Casals, Richey, Kerry Melville, Kristy Pigeon, Judy Dalton, Peaches Bartkowing y Valerie Ziegenfuss. Pero ya estaban unidas con un objetivo común y el mundo empresarial ligado al tenis así lo entendió.
Se consiguieron mejoras en los premios gracias al constante empuje de Heldman y el tenis femenino comenzó a tener peso en el ambiente a través de diferentes torneos (donde participaban las tenistas del grupo “World Tennis”, que encabezaba Heldman), entre ellos los patrocinados por la Philip Morris, bajo el ala del circuito Virginia Slims. La USTA continuaba ofuscada porque aquellos torneos tenían muchos más dólares para repartir que los oficiales y la mayoría se inclinaba por participar de los primeros. Así, antes de iniciarse el US Open de 1971, la USTA dio a conocer ciertas pautas apuntadas a Heldman y sus seguidoras: debían entregar el 6 % del total en premios que repartieran en sus torneos al organismo oficial y que las reglas serían únicamente las del ente madre.
No fue aceptada la exigencia y las tenistas que aún no tenían una posición clara se pasaron al bando de Heldman. La empresa tabacalera acentuó su apoyo a Heldman y durante ese Abierto de los Estados Unidos, en 1971, anunció que si la Asociación continuaba con su severa postura contra World Tennis, no auspiciaría la transmisión televisiva del torneo y que ese dinero (250.000 dólares) quedaría en manos del circuito Virginia Slims. No hubo arreglo y los torneos de Heldman pasaron a repartir unos 500.000 dólares entre las 55 tenistas que formaban el grupo.
Aún con la Asociación en contra, que sancionó nuevamente a todas las participantes, el circuito siguió su marcha. Un año después, en 1972, la USTA ablandó su postura y contrató al abogado estadounidense Donald Dell (que luego también ayudaría a la Federación Internacional a negociar entre los promotores que manejaban el tenis masculino) para acercar a las partes. Luego de las reuniones pertinentes el grupo de World Tennis prometió organizarse bajo las normas de la Asociación. Heldman ya no despotricó contra los dirigentes y fue llamada a trabajar para ellos con el cargo de “Coordinadora del tenis femenino de los Estados Unidos” y Directora de los torneos del oficialismo.
En tanto, la Asociación percibió que muchas jugadoras no estaban de acuerdo con algunas exigencias del circuito Virginia Slims y fue captando el interés de algunas para formar una nueva serie de certámenes profesionales. En septiembre de 1972 anunció oficialmente que organizaría 22 torneos con un total de 600.000 dólares en premios. Como respuesta, la serie Virginia Slims se puso más firme prometiendo 18 torneos con 700.000 dólares a repartir. La pulseada, una vez terminada la temporada, la ganó la parte privada, pues la Asociación sólo pudo llevar a cabo 8 de las citas prometidas, con un total de 220.000 dólares repartidos, mientras que Virginia Slims aumentó a 20 con 800.000 dólares.
Parecía imposible lograr la armonía. Heldman se alejó del cargo, que sólo ejerció durante ocho meses. Inmediatamente consiguió que la mayoría de las tenistas, cansadas de los manejos, se unieran nuevamente creando la WITF (Women's International Tennis Federation) en 1973 con King como primera presidente (ver creación WTA) y unos 60 miembros. La WITF rechazó de plano la gestión de la Asociación de los Estados Unidos con respecto al tenis femenino profesional y apuntaló el circuito Virginia Slims. Las tenistas podían elegir libremente qué torneos jugar y así lo hicieron entre una y otra propuesta.
Del lado oficial estaban estrellas como Evert, Goolagong y Wade. Del otro jugaban King, Court y Casals entre otras. Las controversias continuaron hasta que la USTA se reunió con el presidente de la Philip Morris para cerrar un nuevo acuerdo: ciertos torneos Virginia Slims serían controlados por la Asociación a cambio de que ninguna jugadora fuera sancionada ni excluida del US Open. Fue la solución. Las tenistas firmaron un compromiso donde reconocían la autoridad de sus asociaciones nacionales, quienes debían manejar el tenis a nivel global, sin depender del poder de las empresas o los grupos privados.
El 19 de junio de 1973 los dos circuitos se fusionaron bajo la administración de la USTA y ya no hubo represalias para nadie, al menos hasta 1977, cuando se generó otro movimiento -presidido por la argentina Elvira Weisenberger- que desembocó en el nacimiento de la WITA, luego absorbida por WTA (ver “Creación de la WTA”).

© María Luz Marín - 2011



Orígenes de la Fed Cup

EL TORNEO QUE INTEGRO A LAS MUJERES

Cuando la Federación Internacional de Tenis cumplió sus primeros 50 años decidió comenzar a rodar una competencia mundial por equipos exclusiva para las mujeres. Fue en 1963 y tuvo el apoyo de las mejores tenistas de la época. Poco a poco cobró fuerza para instalarse como un certamen anual hermano de la Copa Davis de los hombres.

Casi veinte años después de inaugurada la Copa Davis, una norteamericana llamada Hazel Virginia Hotchkiss Wightman, quien había ganado cuatro veces el abierto de su país, propuso una competencia entre países compuesta sólo por mujeres. Corría 1919 y su idea de enfrentar a los Estados Unidos contra Gran Bretaña a nivel oficial no tuvo eco en las asociaciones locales de entonces. Pero lejos de desistir se unió a Neil Hopman, esposa del legendario australiano Harry Hopman que tantas alegrías le dio a su país en Copa Davis, y llevaron adelante la Copa Wightman entre 1923 y 1989. Constaba de cinco singles y dos dobles y fue ganada 51 veces por los Estados Unidos y 10 por las inglesas.
La Federación Internacional de Tenis, luego de 40 años, en 1962, aceptó la propuesta de una inglesa residente en los Estados Unidos -Mary Hardwick- con el formato de algo muy similar a lo de Wightman. Así nació la Federation Cup (hoy con el nombre simplificado de Fed Cup), en 1963, festejando los 50 años de la FIT. Y tuvo el apoyo de las mejores tenistas de la época: la norteamericana Billie Jean King y la australiana Margaret Court. Era tal el poder que ellas poseían a nivel institucional y deportivo que en la primera final, en el Queen's Club de Londres, ambas fueron protagonistas. El triunfo fue para los Estados Unidos sobre Australia. El equipo norteamericano lo completaban Darlene Hard y Carole Caldwell. Se jugaban cinco partidos: cuatro individuales y un dobles y se permitía que un equipo estuviera compuesto por un mínimo de dos jugadoras.
La primera edición se jugó entre 16 naciones. La razón de la escasa convocatoria fue que en ese momento no existían premios en efectivo y cada país debía costearse los traslados y estadías. Pero luego surgieron los sponsors, en 1976, y la competencia tomó otro vuelo. La empresa Colgate fue el primer auspiciante que creyó en las damas. Se mantuvo hasta 1980. Entre 1981 y 1994 fue la empresa japonesa NEC. Y desde 1995 el nombre principal lo tomó el banco de la República Checa KB (Komercni Banka) hasta 2000, cuando la Federación Internacional dejó de contar con el aporte de empresas para esta competencia que, en la actualidad, increíblemente no posee una marca que la identifique.
Durante 32 años se jugó con el sistema de eliminación directa en una sola semana y una sola sede, con dos singles y un dobles. Desde 1995 se utilizó un formato similar al de la Copa Davis, con diferentes grupos, matches y fechas, al mejor de cinco puntos (cuatro singles y un dobles) en dos días. Los grupos se dividían en Mundial (con los mejores 8 países según el ranking individual de sus componentes); el Grupo Uno Mundial (los 8 siguientes) y las zonas de clasificación. También en ese año se renombró "Fed Cup", reduciendo el título original.
En 2000, el sistema varió nuevamente, con tres grupos con los mejores países (en tres sedes distintas, todos contra todos) surgiendo de allí los semifinalistas que se unían al campeón del año anterior para jugar las últimas dos ruedas. En 2001 decidieron cambiarlo nuevamente: ocho países disputaban la final por el sistema de round robin (todos contra todos), en noviembre. Esta decisión se tomó luego del fracaso que, en función del público, significó la final 2000 entre los Estados Unidos y España, en Las Vegas. En el nuevo formato, el país organizador podrá incluir a su equipo, sin necesidad de estar entre los mejores ocho del mundo (como sucede con la World Team Cup en Dusseldorf con los varones).
Finalmente, en 2002 se llegó a una versión parecida a la Copa Davis: 16 países en un Grupo Mundial, a eliminación directa en sedes individuales para cada serie en primera y segunda rueda. Los cuatro países que arriban a las semifinales compiten en otra sede única, por las semifinales y final y aquellos que no integran el grupo de elite juegan en zonas regionales de clasificación para el cuadro principal. Las ocho naciones que pierden en primera rueda mundial se sortean contra las ganadoras de la clasificación regional en los play offs y de allí surgen quiénes participarán del Grupo Mundial II al año siguiente. Son más de 100 los países que hoy se integran gracias a la Fed Cup

© María Luz Marín - 2011



La “Batalla de los sexos”

King vs. Riggs: mucho más que un partido de tenis

“Recuerdo que en mi pensamiento estaba la idea de que el resultado final sería algo de vida o muerte. Debía ganar por encima de todo”, recordó siempre la estadounidense Billie Jean King acerca del promocionadísimo enfrentamiento con su compatriota Bobby Riggs. No era para menos, más allá de lo simbólico que aparecía en la previa. En ese encuentro, que seguramente permanecerá inviolable en la memoria deportiva de todos los tiempos, denominado “Batalla de los sexos”, se jugaban demasiadas cosas importantes.
Todo comenzó cuando Robert Larrimore “Bobby” Riggs, nacido el 25 de febrero de 1918 (falleció el 25 de octubre de 1995), quien constantemente hacía comentarios despectivos hacia las mujeres y aseguraba que debían volver a su lugar natural, “la cocina”, retó a King a un match desafío. La Nº 1 del mundo no tuvo más remedio que aceptar el “ofrecimiento”, porque en él estarían en juego muchos de sus ideales, como las protestas por los derechos de la mujer en el deporte y la igualdad con los hombres, especialmente en los aspectos comerciales.
Riggs, un ex tenista de excelente nivel en su época, campeón de Wimbledon, tenía entonces 55 años contra 29 de su futura rival. El “duelo” se pactó para el 20 de septiembre de 1973, en el Astrodome Arena de Houston, transformándose en el primer enfrentamiento entre un hombre y una mujer dentro de una cancha de tenis, amén del disputado por el mismo Riggs contra la australiana Margaret Court días antes, pero que se tomó más como un “entrenamiento” del desafiante. En la promoción del match, ambos despotricaban del otro y se unieron medios masivos que hicieron más candente el tema: Riggs, por ejemplo, apareció en las tapas de las revistas Time y Sports Illustrated.
Rodeado de un verdadero circo hollywoodense, con payasos, porristas, decenas de empresas mostrando sus productos y celebridades poniéndole glamour a la cuestión, el triunfo fue para King por 6-4, 6-3 y 6-3. La anecdótica victoria, sin dudas se transformó en el puntapié inicial para que las mujeres obtuvieran el respeto en el tenis, que por entonces estaba muy lejos de recibir el trato de hoy en día. Se registró la mayor asistencia de todos los tiempos para un partido de tenis, con 30.492 aficionados en las gradas -muchos pagando más de 100 dólares el asiento- y se calculó en 50 millones la audiencia televisiva, considerándose como el segundo espectáculo deportivo de mayor atracción después del Super Bowl hasta entonces.
Se gestaron las condiciones ideales para la difusión del mensaje que deseaba dar King. Uno de los comentarios aparecidos el día siguiente, en el New York Times, resume la esencia del acontecimiento: “Lo más importante es que King convenció a los escépticos de que las mujeres pueden triunfar ante cualquier adversidad y que tienen los nervios tan o más fuertes como cualquier hombre”, agregándose el realizado por la misma jugadora en la conferencia de prensa posterior: “Esto es la culminación de una vida dedicada al deporte. El tenis ha estado siempre reservado a los ricos, los blancos, los hombres… Y yo siempre me he comprometido a cambiar esta situación”.
King comentó años después, 15 días antes de la muerte de Riggs por un cáncer de próstata, que habló con él por teléfono y, a la distancia, ambos estuvieron de acuerdo en que su actitud marcó la diferencia: “El último chauvinista -como Riggs se definía a sí mismo- hizo más que nadie por el desarrollo de la igualdad de la mujer ante el hombre dentro de la sociedad”, comentó King. “Y no me arrepiento de la decisión que tomé -agregó- porque cuando ahora pienso en aquella época, socialmente la mujer tenía que estar más comprometida que nunca”.
La tenista, que luego fue capitana del equipo de Copa Fed de su país, dijo que con su participación en la “Batalla de los Sexos” también ayudó a esa lucha en un momento excitante y tumultuoso para la sociedad estadounidense: “Pero lo más importante de todo es que también dentro de las canchas de tenis las mujeres comenzábamos a buscar la igualdad y el respeto que se les daba a los hombres”, subrayó King. “Al final conseguimos nuestro objetivo”, remató. Aquel año el Abierto de los Estados Unidos fue el primer Grand Slam que le dio el mismo premio en dinero a los hombres y a las mujeres.
Dos años antes, King también se había convertido en la primera mujer tenista y de cualquier otro deporte en superar los 100.000 dólares anuales en ganancias oficiales. King creó en 1998 la Fundación Billie Jean King con el objetivo de inspirar a la humanidad a buscar la excelencia sin distinción de raza, sexo, dificultades mentales o físicas, apariencia u orientación sexual. Además de continuar ligada al tenis dirigiendo los equipos femeninos de su país transmitió para cadenas televisivas como HBO, CTV, ABC, CBS y NBC y fue embajadora de los “VII Gay Games” en 2006. También fundó la “Women's Sports Foundation” y es cofundadora del circuito “World Team Tennis”. Acciones que se agregan a su inmenso listado de logros dentro del tenis que incluyen 20 títulos de Wimbledon.

Otros desafíos

Se registran varios encuentros entre mujeres y hombres antes y después de la famosa “Batalla de los sexos”. Algunos no llegaron a concretarse, como el de la alemana Steffi Graf contra el estadounidense Jimmy Connors en 1998 y otro más ambicioso que involucraba a las hermanas Serena y Venus Williams. La polémica se abrió años más tarde luego de ciertos comentarios despectivos hacia el tenis femenino del chileno Marcelo Ríos, durante el Abierto de Australia 2002. Tras vencer al español Alberto Martín, Ríos dijo: “El tenis femenino actual es una risa, porque en algunos casos los partidos apenas llegan a durar veinte minutos y todas ganan por 6-0 y 6-1 y carecen de la potencia y el desgaste de los hombres”.
En segundos recibió la réplica de las tenistas. Venus Williams expresó: “Las mujeres somos más profesionales y nuestro tenis es lo suficientemente interesante y atractivo para el público. Nos sentimos extremadamente orgullosas de lo que hacemos y brindamos los mejor en cada partido. No criticamos a nadie y no disminuimos la calidad de nuestro deporte”.
La suiza Martina Hingis se unió a la defensa: “En las raras veces que un hombre ha jugado contra una mujer, el hombre se sorprendió por la forma en que le pegamos a la pelota. Yo practiqué muchas veces con hombres y se asombraron con la potencia de mis golpes. Creo que lo dicho por Ríos es la actitud que a veces tiene la gente sobre el tenis femenino. Si tuviera la oportunidad de jugar con él, estoy segura de que cambiaría su forma de pensar. Recuerdo que durante un US Open el ruso Yevgeny Kafelnikov practicó con Venus porque quería descubrir qué fuerte le pegaban las mujeres y quedó extremadamente sorprendido”.
Jennifer Capriati fue mucho más directa calificando de “estúpidas y ridículas” las palabras del chileno. Aquí detallamos los partidos que saltaron a la consideración pública:

Bobby Riggs vs. Margaret Court

Fue considerado como preparación para el partido la “Batalla de los sexos”. Riggs jugó cuatro meses antes contra la australiana Margaret Court, el 13 de mayo de 1973 en Ramona, San Diego, Estados Unidos. Riggs ganó 6-2 y 6-1 y de esa manera llegó confiado a su match con Billie Jean, aunque no le sirvió de mucho. Se jugó el Día de la Madre y en los medios periodísticos deportivos locales se caratuló como “Mother's Day Massacre”.

Navratilova/Shriver vs. Riggs/Gerulaitis

El 23 de agosto de 1985 se organizó una versión mixta, en el Convention Center de Atlantic City, Estados Unidos, con una bolsa de 500.000 dólares al ganador. Vitas Gerulaitis tenía 31 años y Riggs 67, mientras que Martina Navratilova y Pam Shriver formaban la mejor pareja de dobles femenino del mundo. Las mujeres ganaron por 6-2, 6-3 y 6-4 en 1h35m de juego ante 5.000 espectadores.

Martina Navratilova vs. Jimmy Connors

Fue algo así como la “Batalla de los sexos 2”, protagonizada por estos dos grandes del tenis, el 26 de septiembre de 1992 en Las Vegas, Estados Unidos. Martina tenía 35 años y “Jimbo”, 40. Se organizó 19 años después del primer gran desafío y esta vez ganó el hombre. Connors venció por 7-5 y 6-2 ante más de 13.000 espectadores en el Ceasars Palace. Connors aceptó jugar aún con ciertas desventajas como tener sólo un servicio y Martina podía ganar sus puntos en toda la cancha, incluyendo el sector de dobles mientras Connors debía hacerlo en los límites de singles.

Serena y Venus Williams vs. Karsten Braasch

En la cancha de práctica número 12 de Flinders Park, Melbourne, en pleno Abierto de Australia 1998, surgió el desafío del jugador alemán Kartsen Braasch (zurdo, 203º del mundo en singles) a las hermanas Serena y Venus Williams. Se pactó a un set, sin umpire, ni ball boys, ni jueces de línea: a la primera le ganó 6-1 y a segunda por 6-2. Tras vencerlas, el alemán dijo: “No tienen chance, al menos con los 500 primeros del ranking masculino”. Venus no estuvo tan de acuerdo: “El pensaba que no podíamos conseguir ningún punto y le demostramos que sí”.

Justine Henin vs. Yannick Noah

Fue el 18 de diciembre de 2003 en Bruselas, Bélgica. La local, Justine Henin, número uno del mundo vigente, se enfrentó al francés Yannick Noah, ya retirado y campeón de Roland Garros 20 años antes. En una cancha indoor, el espectáculo tuvo momentos de buen nivel y otros plagados de bromas. Noah, luego del peloteo previo, se sacó la remera y jugó con un corpiño negro. El triunfo fue del francés, por 4-6, 6-4 y 7-6 (1).

Sybille Bammer vs. Thomas Muster

Los tenistas austríacos tuvieron su pequeña batalla en el estadio Arena de Salzburgo, Austria, el 28 de noviembre de 2009. Fue en un estadio indoor, sobre carepta, y ganó el ex Nº 1 del mundo por 6-3 y 6-2 en 1h21m. Bammer estaba ubicada 55º en el ranking de la WTA y Muster, de 42 años, estaba retirado del circuito hacía varias temporadas y se llevó los 67.000 euros que había para el ganador.

Anna Kournikova/Martina Hingis vs. Pat Cash/Mats Wilander

Se realizó el 9 de septiembre de 2010, durante el US Open. Más a modo de informal exhibición, pero con el espíritu de la “Batalla de los Sexos”: los veteranos le ganaron a las retiradas jugadoras por 7-5, tras ir en desventaja de 0-2, en el estadio Arthur Ashe.

Anita Lizana vs. Hugo Chiessa

Este registro se remonta a 1935, cuando la chilena era una de las mejores del circuito femenino -fue considerada Nº 1 del mundo en 1937- y se programó un desafío en el Club Santiago, en Chile. Ella ganó por 6-2, 6-1 y 6-2.

© María Luz Marín - 2011



EL RANKING MUNDIAL FEMENINO, SOLO 13 PRIVILEGIADAS

LA CARRERA HACIE EL NUMERO UNO


En la era abierta al profesionalismo, que se inició en 1973, únicamente 13 mujeres lograron llegar al número uno del ranking mundial. La primera fue la norteamericana Chris Evert, quien inauguró el ranking oficial de la WTA el 3 de noviembre de 1975, manteniéndose durante 140 semanas consecutivas en ese puesto hasta que la superó la por entonces checoslovaca Martina Navratilova. Ambas iniciaron así un duelo que se prolongó hasta 1987, alternando y dominando a voluntad la cima. Antes de implementarse el sistema computarizado con puntajes preestablecidos, las posiciones no eran oficiales pero se regían por los medios periodísticos más importantes: entre 1925 y 1968 se puede considerar como válido lo publicado por el diario inglés London Daily Telegraph. Y desde 1968 a 1974, se acepta el ranking del estadista inglés Lance Tingay, que aparecía en el libro World of Tennis.
Luego de la dupla Evert-Navratilova, el amplio dominio que ejerció la alemana Steffi Graf desde junio de 1993 sólo se vio interrumpido por las apariciones de Monica Seles, Arantxa Sánchez y Martina Hingis en diferentes momentos de cada temporada. Y más tarde, el tenis femenino no tuvo luego tranquilidad para las mejores, con una gran inestabilidad a partir de 1995.
Tras el casi natural paso que dio Seles (llegó al número uno el 11 de marzo de 1991), convirtiéndose en la protagonista principal de las definiciones de grandes torneos junto a Graf, la única atrevida en transitar por la cumbre fue la española Arantxa Sánchez Vicario, que se transformó en la mejor del mundo a los 23 años, el lunes 6 de febrero de 1995. Superó ese día a Graf, quien desde el Abierto de los Estados Unidos de 1994 -cuando anunció una lesión en su espalda- jugó un sólo torneo hasta dejar momentáneamente el trono. Arantxa fue la sexta jugadora en lograr el primer puesto del WTA Tour desde que se oficializara.
Allí se inicia un ciclo de vaivenes. Graf recuperó el primer lugar el lunes 20 de febrero de 1995 pero lo volvió a perder el 27 de ese mes, nuevamente ante la española (307,91 contra 296,02 puntos). La alemana es nuevamente número uno el lunes 10 de abril de 1995 (298,82 puntos contra 296,72 de Arantxa, quien se lesionó y abandonó en Hilton Head). Pero regresa el primer puesto el 15 de mayo de 1995 (310,54 contra 267,27 de la alemana). Graf no se queda atrás: le gana la final de Roland Garros '95 a Arantxa y reasume el liderazgo el 12 de junio (316,73 contra 293,43) manteníendolo hasta el domingo 30 de marzo de 1997. Un día después, el 31 de marzo, accede a ese lugar la suiza Martina Hingis (4.712 puntos contra 4.250 de
Graf), convirtiéndose en la Nº 1 más joven de la historia profesional, con 16 años, 6 meses y 1 día. Fue la séptima profesional en lograrlo.
Luego de 80 semanas consecutivas, la norteamericana Lindsay Davenport desplazó a Hingis. Davenport tuvo un 1998 brillante, ganando el US Open y venciendo tres veces a la suiza. Alcanza el Nº 1 del mundo el lunes 12 de octubre. Hingis, al caer en los cuartos de final de Filderstadt frente a la belga Dominique van Roost, le dio la chance a Davenport que, accediendo a las semifinales del mismo certamen, sumó los puntos necesarios para convertise en la octava líder del ránking mundial open. Ella alternó el puesto con Hingis durante muchísimo tiempo. Hingis retomó la punta el 8 de febrero
del '99 y así fueron cambiando de lugar hasta el 15 de octubre de 2001, cuando la irrupción de la norteamericana Jennifer Capriati se hizo incontenible. Pero no se terminaría allí.
Apenas 19 semanas más tarde se inicia el dominio de las hermanas Williams. La mayor, Venus, llegó primero al número uno, el 25 de febrero de 2002 y su "pelea" fue mano a mano con Capriati con un promedio en el primer puesto de 4 semanas para cada una hasta el 8 de julio de 2002. Ese lunes Serena Williams, tras conquistar Wimbledon (sobre su hermana Venus) se convirtió en la 11º mejor jugadora de tenis. Lo demás es historia más conocida: las belgas Kim Clijsters (primera el 11 de agosto de 2003) y Justine Henin-Hardene (el 20 de octubre de ese año), se convirtieron en las líderes hasta el presente.

RANKING NO OFICIAL ENTRE 1925 Y 1974

1925 Suzanne Lenglen
1926 Suzanne Lenglen
1927 Helen Wills
1928 Helen Wills
1929 Helen Wills Moody
1930 Helen Wills Moody
1931 Helen Wills Moody
1932 Helen Wills Moody
1933 Helen Wills Moody
1934 Dorothy Round
1935 Helen Wills Moody
1936 Helen Jacobs
1937 Anita Lizana
1938 Helen Wills Moody
1939 Alice Marble
1940-45 Sin ranking *
1946 Pauline Betz
1947 Margaret Osborne
1948 Margaret duPont
1949 Margaret duPont
1950 Margaret duPont
1951 Doris Hart
1952 Maureen Connolly
1953 Maureen Connolly
1954 Maureen Connolly
1955 Louise Brough
1956 Shirley Fry
1957 Althea Gibson
1958 Althea Gibson
1959 Maria Bueno
1960 Maria Bueno
1961 Angela Mortimer
1962 Margaret Smith
1963 Margaret Smith
1964 Margaret Smith
1965 Margaret Smith
1966 Billie Jean King
1967 Billie Jean King
1968 Billie Jean King
1969 Margaret Court
1970 Margaret Court
1971 Evonne Goolagong
1972 Billie Jean King
1973 Margaret Court
1974 Billie Jean King

* Segunda Guerra Mundial

© María Luz Marín - 2011



Hermanas campeonas simultáneas

El domingo 28 de febrero de 1999 las hermanas estadounidenses Venus y Serena Williams fueron las primeras en la historia del tenis en ganar torneos en forma simultánea. Venus, de 18 años, obtuvo el certamen de Oklahoma (Estados Unidos, cemento, 180.000 dólares en premios) al superar en la final a la sudafricana Amanda Coetzer 6-4 y 6-0. Fue su cuarto título en el profesionalismo y lo logró sin perder un set. Serena, de 17 años, ganó el Abierto de París (Francia, cancha sintética, 520.000 dólares en premios) venciendo en la final a la francesa Amélie Mauresmo 6-2, 3-6 y 7-6 (7-4). Fue el primer título de su carrera. Para Serena, resultó el primer golpe individual de una campaña hasta ese instante corta pero exitosa, pues ya había ganado dos Grand Slam en doble mixto y dos torneos del circuito WTA de dobles junto a su hermana. También tenía el récord de vencer a cinco top -ten en sus primeros 16 partidos profesionales. Recibió el premio a la aparición explosiva que otorga la WTA, en 1998. El antecedente anterior se remonta a 1991, cuando las búlgaras Manuela y Magdalena Maleeva llegaron a las finales de Barcelona y Bol respectivamente, pero ambas perdieron el partido decisivo. Como dato curioso, las Williams se enfrentaron en la final de Miami 1999 -la primera final entre hermanas de la era abierta- el domingo 28 de marzo. Ganó Venús por 6-1, 4-6 y 6-4.

Datos a mayo 2010



WTA

Más títulos de singles en un año

21-Margaret Smith Court (AUS) - 1970
18-Margaret Smith Court (AUS) - 1969, 1973
17-Billie Jean King (EEUU) - 1971
16-Chris Evert (EEUU) - 1974, 1975
16-Martina Navratilova (EEUU) - 1983
15-Martina Navratilova (EEUU) - 1982
15-Evonne Goolagong (AUS) - 1970
14-Steffi Graf (ALE) - 1989
14-Martina Navratilova (EEUU) - 1986
14-Margaret Smith Court (AUS) - 1968
13-Martina Navratilova (EEUU) - 1984
12-Martina Hingis (SUI) - 1997
12-Martina Navratilova (EEUU) - 1985
12-Chris Evert (EEUU) - 1973, 1976
12-Evonne Goolagong (AUS) - 1971
11-Tracy Austin (EEUU) - 1980
11-Steffi Graf (ALE) - 1987, 1988
11-Martina Navratilova (EEUU) - 1978, 1979
11-Chris Evert (EEUU) - 1977

Datos a fines 2010



Cubrió como comentarista técnica para la señal televisiva TyC Sports más de 120 torneos del circuito profesional argentino. Se posicionó Nº 1 del ranking metropolitano de Men. al finalizar 1978, de Cad. ('80) y Jun. ('85). En el orden nacional fue 3º de Men. en el '78 y 2º de Cad. en el '80. Campeona junior del Carrasco Bowl en Montevideo y el Argentina Bowl en Buenos Aires; finalista de la Copa Milo en Chile (perdió con la peruana Laura Arraya 8-6 en el tercer set); semifinalista del Banana Bowl en Brasil; campeona Sudamericana de dobles en Venezuela '81 (con Bellotti) y semifinalista en singles. Su mejor ubicación en el ranking mundial junior de la FIT fue en marzo del '82: 7º en singles y 5º en dobles, tras la gira COSAT. Jugó Interclubes de Primera División representando al Club Atlético River Plate (donde fue elegida la más destacada en tenis en 1976, de una terna compuesta además por Adriana Villagrán y Laura Low), Ciudad de Buenos Aires, Olivos Tenis Club y El Plata, ganando tres veces consecutivas la Copa Brasil para la primera institución, donde compartió los equipos con Gabriela Sabatini, entre otras. Luego se dedicó a la docencia impartiendo clases desde 1982; manejó el Programa de Donación de Raquetas y Pelotas para Chicos a partir de 1993 y, desde junio de 1997 a fines de 2001.